Como cada 17 de agosto nos reunimos hoy -a esta hora- para resignificar en nuestra patria, al padre de la Patria, Gral. Don José de San Martín. Que no se ha dicho de nuestro máximo héroe que con firme convicción, esfuerzo y sacrificio llevó adelante una lucha tenaz por la liberación de América toda, desde cuando éramos moradores pasivos en América y lejos estábamos de pensarnos como Nación. 

El Cruce de Los Andes, la liberación de Chile y Perú, categóricamente,  hazañas para aquel tiempo.-

 La historia está escrita por muchos pero la historiadora e investigadora de la vida del Gral.  San Martín, Patricia Pascuali, autora del libro: “San Martín Confidencial”, se pregunta: ¿Quién fue realmente el Libertador y qué debemos rescatar los argentinos de su lección de vida?. Inmerso en un tiempo de cambio signado por la lucha de las fuerzas liberales contra el absolutismo y la dependencia, San Martín, luego de pasar casi toda la primera mitad de su vida en España, abandonó su carrera militar para ponerse al servicio de la independencia Americana. Primero, de la tierra en la que había nacido, mientras la Península prácticamente sucumbía, como consecuencia de la invasión napoleónica, quedando como último reducto de  resistencia, la ciudad de Cádiz donde él se hallaba.

 

Un ancho campo se abría allende el océano a su noble ambición  a su entrega, a ese sentimiento de compromiso humano que lo motorizaba, a esos ojos vivísimos, a esa mirada profunda, que al parecer simbolizaban la verdadera expresión de su alma. De vigorosa personalidad y mentalidad universalista había adherido  a la causa de la autodeterminación de los pueblos y vio en América, su Patria, la posibilidad de realizar su ideal de libertad fraterna, mientras que el despotismo campeaba en Europa, tomó una decisión crucial, meditada, puso una bisagra a su vida: y  sintiéndose “instrumento de justicia” puso su espada al servicio de la causa emancipadora que dio sentido a toda su existencia, y que, convertida en misión,  llevó a cabo con voluntad de hierro. Su lucha, su entrega fue por la libertad y los derechos del hombre.

 

Toda su gesta libertadora se hizo con un solo fin: “Su ansia de libertad”, fue entonces nunca oprimir,  nunca anexar territorios por placer, en búsqueda de la efímera gloria, prueba de ello, una resolución en Mendoza, para agregar una comida a los presos, expresaba:  Conozca el mundo, que el genio americano abjura con horror, los crueles hábitos de sus antiguos opresores y que los nuevos aires de libertad se extienden a todas las clases sociales del Estado, San Martín, amante de los libros y la educación no podía olvidarse abogar por la libertad de imprenta sin censura previa.

Los escribientes que quieren esto aviesamente ocultar, hablan de sus ideas monárquicas para que los soñadores de gobiernos fuertes y/o dictatoriales digan que fue un autoritario y Rosas su continuador.

 

Enamorado de los libros fundó tres bibliotecas y en el decreto de la fundación de la biblioteca de Lima estampó una frase ejemplar: “Los días de inauguración o estrenó de los establecimientos que hacen a la Ilustración Universal son más poderosos que los ejércitos para sostener la independencia”, ya advertía la necesidad de educación que hacía tanta falta en ese tiempo.

 

En la creación de la biblioteca de Chile, al donar los 10.000 fuertes para hacer posible la misma. le preocupaba más la lectura de los libros sagrados, porque ellos forman la esencia de los hombres libres.  Solo 63 de setecientos libros de su biblioteca personal, eran de temas militares, los demás filosofía, historia, etc.

 

“La única elite que se justifica es la de las neuronas” –decía un eximio médico argentino-, si no queremos tener un país de segunda, porque fundamentalmente será basamento de nuestra clase dirigente. Sobre todo, para que como Él decía, con la sola pretensión de enseñar a amar a la Patria Americana y preparar a los ciudadanos del futuro como defensores acérrimos de la libertad del hombre.

 

Compromiso y  esfuerzo fue puesto de manifiesto en toda su vida, absolutamente todo lo que pretendemos alcanzar se consigue a través del esfuerzo,   sobre todo si es honesto y en aras de grandes ideales. Y su esfuerzo fue doble por su salud –ulcus o úlcera gástrica- que lo desangraba y casi muere en Mendoza, y que le obliga además a vivir sentado  durante tres meses y no debemos olvidar que por 7ª vez, cuando cruza la Cordillera de Los Andes lo hace en camilla.

 

Modesto, generoso, austero, solidario: Tuvo como sustento, responsabilidad social, sentido social. Así fue como cedió un tercio de lo producido en su chacra Los Barriales, en la ciudad de Mendoza, para sostener una cátedra de matemática y geografía, también ahí se vio la importancia que para El tenía el tema de la educación Para sostener una cátedra pretendiendo que la juventud edificará las columnas más fuertes sostenedoras de la Libertad y el decoro nacional.

 

De la misma forma, huyó de los homenajes luego de Maipú. Ni que decir de la donación de su salario.

 

 Trabajó por la unidad nacional y la integración latinoamericana. San Martín vivía con mucha preocupación la disolución y el derramamiento de sangre entre hermanos, por lo mismo en el año 1819 escribe sendas cartas del mismo tenor a Estanislao López, a Francisco Ramírez y Artigas: “No puedo ni debo analizar las causas de esta guerra entre hermanos. Y lo más sensible es que siendo todos de iguales opiniones en sus principios respecto de la emancipación e independencia absoluta de España, creo que debemos cortar toda diferencia y dedicarnos a la destrucción de nuestros crueles enemigos, quedándonos tiempo para transar nuestras desavenencias como nos acomode, sin que haya un tercero en discordia que pueda aprovecharse de estas criticas circunstancias, cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. No tengo más pretensiones que la salud de mi patria”.

 

Ese mismo día, 13 de marzo de 1819, le manifestaba a Estanislao López: “Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas. Las fuerzas armadas han sido creadas para defender las fronteras, manteniendo la integridad territorial y la independencia. Solo ese es su cometido. No tengo más pretensiones que la salud de mi patria”.-

 

Cuantos ejemplos sobre los cuales reflexionar en esta historia nuestra.

 

Y como broche de oro su renunciamiento, muchos son los que todavía se preguntan y/o no comprenden la magnitud de ese gesto admirable que se acompaña de silencio y  camino al ostracismo. Como el mismo expresara el servicio más grande que América podía agradecerle, retirarse entonces de Lima, pues comprometía su honor y su reputación y era la decisión que más convenía a la Gesta Libertadora.

 

Y lo más importante de todo, que tuvo que guardar silencio –a pesar de las diatribas, de las acusaciones y los insultos. En algún momento, más grande o más pequeño quizás debamos hacer lo mismo, pues entonces,  a no olvidar, hacerlo por lo menos en silencio.

 

La gesta Sanmartiniana es la causa de América. Lo recuerdan las Proclamas de Cuyo, la Victoria de Maipú, la correspondencia con O´Higgins, la correspondencia con Bolívar, quien no trepido en afirmar que con Maipú, había llegado el día de América. y fundamentalmente la carta al gobierno argentino –en el año 1918- con una sola frase, que la patria de los americanos había sido vista en una actitud unida por todos quienes en ese momento puesto a pelear por la independencia americana. Unidad que todavía está por verse, porque todavía es la injusticia la que resalta aun con reservas incalculables de agua, bosques, su riqueza agro-ganadera, hierro, cobre, estaño, petróleo, tierra virgen. Hace mucho tiempo llegó la hora de la verdadera unidad latino-americana.

 

Ahora, nos queda solo  escuchar los mensajes de la historia, el de San Martín el más meduloso de ellos. Un mensaje que espera, para que América se transforme en verdadera tierra de promisión y justicia. Entonces, este día, que sabemos asienta sobre enormes sacrificios.

 

Loas, alabanzas a San Martín, nuestro héroe.