SE REALIZÓ EN PLAZA SAN MARTÍN EL ACTO POR LOS 202 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO


La Municipalidad de San Andrés de Giles organizó el acto protocolar por el 202 aniversario de la Revolución de Mayo. En el Palacio Municipal, el tradicional chocolate se sirvió temprano a alumnos, docentes, autoridades y representantes de instituciones que se reunieron como todos los años para homenajear a los patriotas de mayo. Luego se trasladaron las banderas de ceremonia hasta la Plaza, tarea a cargo de la Escuela Secundaria Básica Nº 8.

El acto fue presidido por el Intendente Municipal Luis Alberto Ghione, acompañado por funcionarios de su departamento ejecutivo, por miembros del departamento deliberativo, autoridades policiales, educativas, representantes de instituciones y de la Iglesia.

En el Acto se destacó la presencia de la Banda de la “Virgen de la Merced” dirigida por el Maestro Rubén Díaz, que interpretó Canción Aurora, y el Himno Nacional.

Los alumnos de 4º, 5º y 6º de  la Secundaria Básica N º 8 dirigidos por el profesor Javier Mendizábal interpretaron “Canción con todos” de Cesar Isella.

Se colocaron ofrendas florales al pie del Monumento a la Libertad por parte de la Municipalidad, el H.C.D. , el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical.

El Cura Párroco Carlos Dayraut rezó una oración a la memoria de la Patria y luego hablaron a los presentes el Director del Colegio Secundario “Sagrada Familia” Prof. Ignacio Quesada,y el Secretario de Economía y Finanzas, Cdor. Carlos Puglelli.

Quesada, entre otros conceptos, dijo que “una revolución no es un fin en si mismo, sino un medio, es decir, nadie es revolucionario solo por ser revolucionario. Esta es una metodología elegida para alcanzar un objetivo determinado. Lo que se busca debe ser más sublime que la revolución misma. Una revolución que no tenga clara sus metas, que solo disfrute de la revolución ya sea porque le gusta transgredir, porquen quiere llamar la atención, porque se opone a una determinada personas o sistema, o simplemente porque le gusta que lo llamen revolucionario o rebelde es como un barco que sale al mar sin un rumbo fijo, sin un rumbo claro. Ese barco quedará a la deriva, dará vueltas y vueltas y no llegará a ningún lado. Si trasladamos todo esto a los patriotas de 1810 podemos preguntarnos, como seguramente ellos lo hicieron: “¡Qué país queremos!, ¡qué futuro queremos!”, y creer como también ellos lo hicieron que ese cambio es posible, y que depende del aporte de cada uno. Soñar con ese futuro mejor también es creer que es posible. Toda revolución tiene su cuota de utopía, pero una utopía realizable. Vale la pena jugarse por ese ideal porque es alcanzable. Para saber hacia donde uno va tiene que saber de dónde viene, sus orígenes, su identidad, sus valores y principios, porque esos son el punto de partida. Por eso es bueno recordar hoy y siempre, esta Gesta de Mayo”.

Siguió diciendo que “Revolución es compromiso, es jugársela por ese noble fin, ser constantes, revolución es ser coherentes, vivir según lo que pensamos y lo que decimos, haciéndonos responsable por nuestros actos, responsable viene de responder, responder por lo que hacemos; revolución es dejar cosas de lado, es optar y tomar decisiones, es participar y ser protagonistas, pero revolución también es sacrificio y riesgo creyendo que vale la pena. El “Che” Guevara decía: “No hay triunfo sin renuncia, victoria sin sufrimiento, libertad sin sacrificio”. Si deseamos y soñamos una sociedad mejor eso depende en buena parte de nosotros. Primero, en que creamos que es posible y segundo en el compromiso, la responsabilidad y la fuerza que le pongamos. Si tenemos clara y firme nuestra identidad, conocemos nuestros valores, si sabemos que podemos, que tenemos con qué, en Argentina, en Buenos Aires, en San Andrés de Giles, hay suficiente materia prima como para encarar este sueño con esperanza. Si Argentina es un país más inclusivo, más justo y  honesto, más fraterno y solidario, una sociedad menos agresiva, menos discriminadora, menos hipócrita, seguramente sabremos o al menos intuimos cuales son los pasos que podemos dar para acercarnos a esa meta”.

El Director del Colegio “Sagrada Familia”, Ignacio Quesada expresó que “Ojalá que todos nosotros nos convirtamos en verdaderos revolucionarios del siglo XXI sabiendo que el sueño de una sociedad mejor es posible, pero que depende de nosotros, y por eso vale la pena”.

Seguidamente, para finalizar, habló en representación del gobierno municipal el Secretario de Economía y Finanzas, Contador Carlos Puglelli. expresó lo siguiente: “Deseamos junto a ustedes conmemorar un nuevo aniversario de este gesta que diera  inicio al proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte. Aun así, se considera a dicha manifestación una maniobra política que ocultaba las intenciones independentistas de los revolucionarios. Aprovechando mi rol de secretario de Economía y Finanzas de la Municipalidad de San Andrés de Giles, quisiera aprovechar para contarles que detrás de todo proceso político, de toda gestión de gobierno, y de cada revolución política, existen importantes y determinantes factores económicos. Los procesos que cambian solamente de nombres o de banderas, pero que no afectan a las estructuras económicas, de producción y de distribución de las riquezas, pueden ser catalogadas como reformas, pero nunca como revoluciones.”Es por eso fundamental explicar que los grupos que apoyaron o llevaron adelante la revolución de mayo no eran completamente homogéneos en sus propósitos, y varios tenían intereses dispares entre sí. Los criollos progresistas y los jóvenes, que aspiraban a realizar una profunda reforma política, económica y social. Por otro lado, los militares y burócratas,  quienes sólo pretendían una renovación de cargos: aspiraban a desplazar a los españoles del ejercicio exclusivo del poder, pero heredando sus privilegios y atribuciones. Los comerciantes y hacendados subordinaban la cuestión política a las decisiones económicas, especialmente las referidas a la apertura o no del comercio con los ingleses. Finalmente, algunos grupos barajaron la posibilidad de reemplazar a la autoridad del Consejo de Regencia por la de Carlota Joaquina de Borbón o por la corona británica. Estos grupos trabajaron juntos para el fin común de expulsar a Cisneros del poder, pero tenían aspiraciones y proyectos diferentes. Esto se vería explicitado y profundizado a lo largo de nuestra historia, hasta la actualidad: a simple vista, parecemos dominados por las tensiones y pasiones políticas, pero siempre en lo profundo de esas tensiones y pasiones, hay también un fundamento de índole económica. Un proyecto de país, en la real dimensión de la palabra, nunca involucra solamente una cuestión política, que se remita nada más que a partidos y tendencias. Ese proyecto será político, pero también económico, social, y educativo, entre otros”.

Siguió diciendo Carlos Puglelli: “En su momento, en aquella  mañana  de 1810, a pesar de las distintas posturas y pensamientos que confluyeron en esa plaza, todos coincidieron en esa coyuntura en un grito común: el de cortar de raíz el poder de un gobierno tan lejano a nuestros sentimientos, muchos de ellos hijos o nietos de españoles, pero con una identidad en construcción y con restricciones a sus derechos políticos, económicos y sociales”.

“Esta disparidad deja claro que la intención y el objetivo, a pesar de sus diferencias e intereses, era el de expulsar al representante del gobierno foráneo. Esto nos hace reflexionar acerca de la importancia de los objetivos comunes, todos estamos llamados a aportar lo nuestro para lograr los objetivos que nos propongamos, abrigando el  diálogo, la apertura de los pensamientos y necesidades del otro. Pero cuidado cuando hablamos de nosotros, de quiénes somos ese “nosotros”. Si bien absolutamente todos los habitantes de nuestro país tenemos nuestros derechos y obligaciones como ciudadanos, ese nosotros es muy amplio y quizás no nos identifique a todos por igual. Porque tanto en 1810 como en la actualidad, muchos ciudadanos con derechos y obligaciones como todos, sin embargo no comparten el objetivo común de una patria grande, libre y soberana, y pensaban (y piensan) en que es más conveniente vivir sojuzgados a un yugo extranjero y globalizante. En aquel entonces estaban quienes querían seguir siendo el patio de atrás del reino español, y otros que iban todavía más allá de la oportunidad de comerciar con otros países, y propugnaban el absoluto libre comercio, que nos hubiera convertido en otra colonia inglesa, de las tantas que se desparramaron por el mundo. También hoy tenemos en nuestro país grupos y personas que prefieren las mieles del mundo globalizado y los cantos de sirena del neoliberalismo, que tanto daño nos han hecho en las décadas del 70 y del 90 hasta inicios del 2000.  Hoy le toca a Europa sufrir los mismos embates que nos azotaron a nosotros hasta hace una década, y vemos cómo caen los gobiernos sin encontrar alternativas que los saquen del modelo único digitado por las grandes corporaciones y la banca internacional”

“Hoy, en nuestro país, a pesar de dificultades lógicas, hay trabajo, y si hay trabajo, hay futuro. Por eso cuando hablemos de “nosotros”, no hablemos de un partido político, de un sector determinado, hablemos de todos aquellos que queremos que el desarrollo, la creación de trabajo, los factores de desarrollo como la energía, estén bajo control y supervisión de los propios argentinos, y que exista un modelo que propugne el crecimiento, el desarrollo, la creación de trabajo digno, la educación y la salud para todos. Por eso, si más allá de banderías y de partidos políticos, nos ponemos de acuerdo en un modelo de desarrollo que convierta a medidas específicas de gobierno en políticas de Estado, nunca más vendrán gobiernos que pongan bandera de remate sobre lo que es propiedad de la nación argentina. Es así que debemos construir y debemos sumarnos todos aquellos que tengamos objetivos básicos comunes, debemos abrir el juego entre nosotros para que seamos muchos más quienes garanticemos a futuro el proyecto común de un país grande”.

El recuerdo de lo ocurrido el 25 de Mayo de 1810, el que nos una hoy, permite que se convierta en el símbolo y en la excusa para recordar a tantos otros que lucharon por la patria y que lo siguen haciendo cotidianamente, en muchos casos fracasando en sus intentos, en otros sin grandes triunfos dignos de que recuerde la historia pero igualmente importantes, y que también este espacio nos sirva para reflexionar acerca de nuestro propio papel como ciudadanos y constructores de nuestra patria”.

“Por lo tanto, si el empeño de tantos años permitió llevar adelante principios,  ideas y proyectos directamente vinculados a terminar con la dependencia,  y -hacer de este un gran país,- el empeño de hoy debiera tener la misma pasión, la misma convicción y la misma entrega. Tal vez sea todo esto de hoy un poco de lo que soñaron nuestros hombres de Mayo, ver crecer una nación y ser parte de ese crecimiento, ir hacia un destino de grandeza y  en esto debemos estar todos juntos y  no  olvidar que las estrategias  comunes surgidas  de la diversidad de nuestro suelo llevarán al engrandecimiento de nuestro querido pueblo y de nuestra  nación”.

“Por todo esto, en este día tan especial desde el gobierno municipal queremos desearles a todos un ¡muy feliz Día de la Patria!”.